Reutilización de agua tratada: una estrategia clave frente al estrés hídrico
La reutilización de agua tratada dejó de ser una alternativa marginal para convertirse en un eje central de la gestión del agua en contextos de creciente estrés hídrico. El cambio climático, el crecimiento urbano y la expansión de la actividad productiva están ejerciendo una presión sin precedentes sobre los recursos hídricos disponibles. Frente a este escenario, el reuso hídrico emerge como una solución técnica, ambiental y estratégica.
Mariano La Grotteria
2/20/20263 min read


La discusión ya no es si debemos reutilizar agua, sino cómo hacerlo de manera segura, eficiente y económicamente viable.
El contexto: escasez y presión sobre las fuentes convencionales
Según datos de organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas, más del 40% de la población mundial vive en zonas afectadas por estrés hídrico. En América Latina, si bien la disponibilidad global de agua es alta, la distribución es desigual y los grandes centros urbanos enfrentan limitaciones crecientes.
Tradicionalmente, el modelo hídrico se estructuró bajo una lógica lineal: captación, potabilización, uso y descarga. Este esquema ya no resulta sostenible. La transición hacia un modelo circular implica considerar al efluente tratado no como un residuo, sino como un recurso estratégico.
¿Qué es la reutilización de agua tratada?
La reutilización de agua tratada consiste en el aprovechamiento del efluente proveniente de plantas de tratamiento, sometido a procesos adicionales que permiten su uso seguro en diversas aplicaciones.
Dependiendo del nivel de tratamiento y del destino final, el reuso puede destinarse a:
Riego agrícola
Riego de espacios verdes urbanos
Procesos industriales
Uso en torres de enfriamiento
Recarga de acuíferos
Limpieza urbana
Construcción
En algunos países con alto estrés hídrico, incluso se implementan esquemas de reutilización potable indirecta o directa, bajo estrictos estándares regulatorios.
Beneficios estratégicos del reuso hídrico
1. Reducción de la presión sobre fuentes naturales
Cada metro cúbico reutilizado es un metro cúbico que no se extrae de ríos, embalses o acuíferos. Esto contribuye a preservar ecosistemas y garantizar disponibilidad para consumo humano.
2. Mayor resiliencia frente a sequías
La reutilización de agua tratada genera una fuente adicional, estable y predecible, independiente de las variaciones climáticas. En contextos de sequías prolongadas, esta fuente puede resultar crítica para sostener la actividad productiva.
3. Optimización de costos operativos
Para industrias con alto consumo de agua, incorporar esquemas de reuso reduce costos asociados a captación, transporte y vertido. Además, disminuye riesgos regulatorios vinculados a restricciones futuras.
4. Avance hacia la economía circular
El reuso hídrico es un claro ejemplo de aplicación de principios de economía circular en la gestión del agua: se recupera valor de un flujo que antes era considerado residual.
Desafíos técnicos y regulatorios
La expansión de la reutilización de agua tratada requiere abordar ciertos desafíos:
Adecuación de marcos regulatorios claros y previsibles
Inversión en tecnologías de tratamiento avanzado (membranas, ultrafiltración, desinfección avanzada)
Infraestructura de distribución diferenciada
Aceptación social
La percepción pública es un factor relevante. La comunicación basada en evidencia técnica y estándares internacionales resulta clave para construir confianza.
En este sentido, entidades como la Organización Mundial de la Salud han desarrollado lineamientos para garantizar la seguridad sanitaria en esquemas de reutilización.
Reutilización de agua tratada en entornos urbanos
Las ciudades concentran consumo, generación de efluentes y vulnerabilidad climática. Incorporar reuso hídrico en la planificación urbana permite:
Disminuir la demanda de agua potable para usos no potables
Sostener áreas verdes en períodos de restricción
Mejorar la eficiencia global del sistema
Reducir descargas a cuerpos receptores
La integración del reuso en redes urbanas exige planificación estratégica y coordinación entre autoridades regulatorias, operadores y sector privado.
El rol del sector industrial
El sector industrial representa uno de los mayores consumidores de agua. Implementar circuitos cerrados y reutilización interna permite:
Reducir huella hídrica
Disminuir riesgos de interrupción operativa
Cumplir objetivos ESG
Mejorar indicadores de sostenibilidad
En muchos casos, el retorno de inversión de proyectos de reuso se ve acelerado por el aumento progresivo de tarifas, restricciones de extracción y exigencias ambientales.
De la gestión lineal a la gestión circular del agua
El concepto de gestión del agua está evolucionando. La reutilización ya no es una solución complementaria, sino un componente estructural de la seguridad hídrica.
En un escenario de estrés hídrico creciente, la competitividad de ciudades e industrias dependerá de su capacidad para adoptar modelos más eficientes y resilientes.
La reutilización de agua tratada representa una decisión estratégica:
Reduce vulnerabilidad
Mejora eficiencia
Alinea con estándares internacionales
Contribuye a la sostenibilidad de largo plazo
La transición hacia el reuso hídrico no es simplemente una cuestión tecnológica. Es, ante todo, una decisión de política pública y de visión empresarial.